el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Dos extremos imperfectos

 
No entiendo como algunas personas, aun hoy en día, piensan que el problema de la practica de Abortos se solucionaría solo con una firma.
 
 
Nunca el extremismo, pues me da miedo. Caer en él me produciría poco menos que urticaria. Por eso llevaba días pensando cómo abordar el tema de la despenalización del aborto en el Distrito Federal, sin caer ni en falsos conservadurismos, o libertinajes impulsivos. 
 
Vayamos punto por punto. Legalizar o no el aborto no evitará que éste deje de existir. Creer que al votar en contra de una legislación es suficiente para cerrarnos los ojos y hacer de cuenta que ‘el problema no existe’ es una locura. Haya o no ley, cientos de mujeres en la Ciudad de México seguirán abortando. Aunque en honor a la verdad, cabría reconocer que de legalizarse el aborto, las condiciones en clínicas y hospitales que ejercen esta practica mejorarían demasiado en higiene y preparación. Situación muy diferente a la actual, en la que dichos procedimientos quirúrgicos son, mayoritariamente, practicados en clínicas clandestinas y en condiciones deplorables.
 
Aunque por otro lado, no podemos dejar de lado que la practica de ‘Abortos Legales’ traería consigo una importante derrama económica en muchos nosocomios con lo que el argumento de ‘a favor de la mujer’ quedaría muy en duda. Como siempre, el dinero detrás de todo.
 
Políticamente hablando la discusión gira en estar a favor o no del aborto. Todo mundo opina, unos a favor, otros en contra, pero todos con vertientes que hacen el asunto mucho más complejo. Yo mismo tengo una opinión muy particular, pues si bien las mujeres están en todo su derecho de decidir que hacer con su cuerpo, también es cierto que un feto es un ser vivo, con ondas cerebrales, movimientos independientes y pensamientos aislados a los de su madre. Si madre e hijo son independientes, aun en el proceso de gestación ¿no es injusto el sentirnos Dios y juzgar cuándo arrebatarle la vida a un pequeño?.
 
Los feministas dirán que al ser hombre, no puedo comprender que los abortos a veces son necesarios en caso de violación o de embarazos no deseados, que son las madres, quienes con los hijos, son las que más tiene que cambiar su vida. Y yo pregunto ¿el dolor de una violación se termina matando a un pequeño ser?. Y ya me duele la cabeza. Hablar de esto es complicado y carezco de respuestas. De entrada estoy en contra del aborto. ¿Pero si es por una malformación genética del bebé o un probable problema al nacimiento?… entonces la cosa cambia, o depende. Grandes genios de la humanidad han nacido a pesar de que todo pronostico decía que sería un infierno o que simplemente perecerían en proceso del alumbramiento. ¿Cómo saber si un pronostico medico es suficiente para coartar o no el proceso de la vida?, ¿Y si la madre es la que ésta en peligro de muerte?… ¿no resulta fácil verdad?.
 
Por eso al inicio de la entrada hablé de los extremos. No podemos decir Sí apoyo o No apoyo. Habría que ver todas las vertientes que hay y no lanzarnos a condenar o no una propuesta que por desgracia está hecha al vapor y que no es sino un capitulo más de la disputa política del PAN y el PRD en la capital del país. Al final, lo que menos importa son las mujeres y los bebés. Y el pleito no sólo está en la tierra, sino también en los cielos, recordemos que la iglesia también ha levantado la voz para protestar enérgicamente sobre la probable legislación. ¿Qué dirá Dios de estás batallas en su nombre?.
 
Sigan discutiendo mientras todo, con o legislación siga igual. Sigan preocupándose más por arreglar las consecuencias de un problema que pide a gritos prevención. ¿No es más fácil educar mejor a las nuevas generaciones con respecto a la sexualidad?.
 
Fijar cuándo un aborto es o no legal está bien. Pero lo prioritario es definir el punto exacto en el que la vida comienza en el útero materno. Para muchos es hasta el nacimiento del bebé, para otros es al tercer más, e incluso hay quienes sostienen que es desde que el espermatozoide fertiliza al óvulo. Hace poco leí que un columnista del periódico Milenio proponía que sí la vida médicamente termina con la desaparición de ondas cerebrales, lo mismo se debería de hacer para marcar el inicio de vida. Yo estaría de acuerdo, aunque no tendría la certeza, ni me sentiría calificado para ponerle punto de inicio al milagro de la vida.     
 
Escribo, escribo y más dudas tengo. Sigo teniendo preguntas y no puedo aterrizar un tema que es del todo complejo y que no comprendo del todo. Sólo pretendo demostrar que un aborto es mucho, pero mucho más que una votación en la Cámara de Diputados, o una guerra de Spots en la Televisión, mucho más que protestas religiosas o feministas. Hablamos de defender vidas o decidir coartarlas para evitar que sufran. ‘Vidas’, diferentes una de otras. Únicas, y por lo tanto, imposibles de englobar en una sola ley.
 
Yo voy por la vida, no por los asesinatos, denme el calificativo que quieran…  

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