el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Éste que ves

 

“El de la pintura es un niño desesperado.
Necesita salvarse y no imagina de qué.
Quiere salir de ahí, no sabe cómo”
 
No sé bien que nombre darle a lo que siento, pero es muy intenso y es, cuando mucho, la décima vez que me pasa en la vida. Ansiedad, emoción, ganas de contarle a todo el mundo que no te la crees, que no crees posible que lo que acabas de leer haya sido escrito por otra persona como tú, y sin embargo diferente.
 
Intento escribir esta entrada para mi blog y las emociones aun cosquillean y me transportan hacía los párrafos que durante un mes leí con tanta atención y detenimiento que a cualquier otro lector promedio hubieran desesperado. Disfrutar la lectura. Ir lo más lento posible. Saborear cada una de las 241 paginas que conforman ‘Éste que ves’, la nueva novela de Xavier Velasco.
 
Y será apartir de aquí dónde me despido d e toda objetividad. No porque Xavier será por mucho mi escritor favorito, en gran parte culpable de que yo mismo adoptara la escritura como estilo de vida, sino porque sin proponérselo de nuevo volvió a hablarme de mi. Si con Diablo Guardián éste autor parecía haberme sacado una radiografía que transformó en novela, con ‘Éste que ves’ simplemente me muestra un retrato de lo que soy. Y es por medio de retratos, como finalmente descubrimos detalles que incluso a nuestros propios ojos habían permanecido ocultos.
 
Si se supone que Xavier Velasco narra ‘la historia de la historia’ de su infancia, y las circunstancias que lo llevaron a practicar el juego de la escritura como una escapatoria posible a lo insoportable de su infancia, entonces, ¿por qué ese empeño en querer hacer mía ésta novela?. No lo sé a ciencia cierta, quizá tenga que ver con verme casi tetricamente identificado con algunos detalles de su narración: yo, al igual que el niño de la historia, viví años insoportables en la infancia, también fui solitario y molestado por mis compañeros de clase. Como él, terminé odiando la escuela por ser poco menos que un reclusorio para mi. También prefería jugar solo, pues la presencia de cualquier otro niño alteraría el curso de las historias a las que desde entonces, no dejaba que nadie más tocara. Fui (sigo siendo) malo para los deportes, torpe y tímido, como el protagonista de ‘Éste que ves’. Yo también me enamoré desde muy chico, y desde entonces, el amor ha sido un constante tormento en mi vida, que me ha dado más problemas que satisfacciones.
 
Dice Xavier, que ésta historia no es una biografía, pues tomo elementos de su propio pasado y las mezclo con ‘otras realidades’ para darle individualidad al personaje. Podrá ser, pero sus lectores más fieles adivinamos que el autor le presto casi toda su personalidad y vivencias al personaje que como yo, creció en medio de la confusión al no saber de dónde provienen esas ganas de escribir sin descanso.
 
Fueron muchas las veces que tras pasar una pagina sentía ese golpe en el estomago. Ese ataque que sólo la literatura te puede dar y que te dice ‘éstos son tus sentimientos y ese pobre individuo metido en problemas de la historia eres tú’. Reconocerse, saber que alguien más tuvo (o tiene) las mismas angustias que tú es en cierto modo un rescate a tiempo. No sé si alguien no atrapado en el vicio de contar historias o con una infancia insufrible encuentre ésta novela atractiva, pero al menos yo la disfruté como pocas veces.
 
De nuevo lo hizo. Una vez más Xavier me subió a un carrito de montaña rusa junto con sus letras. Sentí vértigo, mis entrañas se revolvieron y la cabeza me daba vueltas. Pero una vez terminada la sacudida quería volver a subirme a la historia, sentir esa adrenalina y sufrimiento que sólo un buen narrador es capaz provocarnos. Escenarios llenos de incomprensión y soledad. Frases que parecen bordadas especialmente para mi. Dudas. Un amor grandísimo que nunca fue por culpa de la vida y los defectos de ésta. Un niño atrapado tras un cuadro y que suplica salir. Un niño que es Xavier Velasco. Un niño que soy yo.
 
No hable nada de la trama del libro. El estado de shock en el que desde hace horas me encuentro me lo impide. Sólo diré que desde hace mucho no leía algo tan bueno.
 
“Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”  
 
 

Una respuesta to “Éste que ves”

  1. que honda quiero chatear contigo
     


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