el incomprensible mundo de gabriel revelo
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La devaluación del pretexto

Mi sueño, tu sueño
 
Hay símbolos con los que, por el simple hecho de ser mexicanos, nos sentimos identificados y hasta orgullosos de tenerlos como nuestros. Ejemplos de éste fenómeno de  empatía abundan, pudiendo citar el amor que nuestro pueblo manifiesta a La Virgen de Guadalupe, a nuestra bandera y por supuesto, a la Selección Nacional de Fútbol, entre otros. Por favor, desmiéntanme si estoy en un error, pero según yo, el vestir la casaca nacional del equipo nacional debería ser, aun hoy, un orgullo.
 
Estoy seguro de no ser el único loco que no pocas veces se ha imaginado como un jugador más de la selección, jugando un partidazo en un mundial, y por qué no, anotando el gol de la victoria. Uno, por el simple anhelo de vivir un sueño, cierra los ojos y se ve defendiendo valientemente los colores de su país en la cancha de un Estadio Azteca llenó hasta el tope. Es más, apostaría mi vida a que en estos momentos, en algún llano o calle del país, algún niño patea el balón frente al portero de su barrio con la determinación y completa seguridad de ser uno de los seleccionados del técnico nacional, Hugo Sánchez. 
 
 
Dos partidos, un problema
 
El próximo domingo, la Selección Nacional de México jugará contra su similar de Paraguay en la ciudad de Monterrey. Tres días después, el miércoles, lo hará contra el equipo de Ecuador en Estados Unidos. Si bien, ambos compromisos son de carácter amistoso, la realidad es que ante la proximidad de torneos internacionales como la Copa de Oro y la Copa América, la oportunidad de que los seleccionados entrenen y sostengan ambos encuentros como preparación, parecen idóneos para que el equipo vaya tomando la forma deseada. Además, al ser una fecha FIFA (es decir, obliga a que todos los equipos del mundo cedan sin pretexto alguno a los jugadores a sus respectivas selecciones) la presencia de los mejores jugadores tanto de México como de Ecuador y Paraguay le agregan un plus a los partidos.
 
Para ambos cotejos, Hugo Sánchez convocó a nuestros mejores jugadores, incluyendo a los que juegan en Europa: Rafael Márquez, Ricardo Osorio, Carlos Salcido y Nery Castillo. Dándole la oportunidad a Pavel Pardo, de quedarse en Alemania ante el próximo nacimiento de uno de sus hijos.
 
Todo parecía ir bien. Hasta el día de ayer, cuando en diversos medios informativos trascendió la noticia de que Nery Castillo no vendría a los partidos por ‘motivos personales’.
 
 
La historia de Nery
 
Nery Castillo tiene 23 años. Juega para el Olympiacos de la liga griega de fútbol, en la que por cierto, es uno de los grandes goleadores. Es mexicano, pues nació en San Luis Potosí. Sin embargo, desde muy niño vivió en Uruguay debido a la descendencia de sus padres. Años después, su padre (que jugó en México para el Potosino hace ya varios años) lo llevó a probar suerte en Europa, siendo Grecia, el país en el que recibiría la oportunidad de jugar en primera división.
 
Cuando en 2003, dentro del programa ‘Los Protagonistas’ dieron a conocer que un jugador mexicano era el goleador de la liga griega, y que además, estaba jugando la Champions Leauge, diversos expertos y analistas deportivos le dedicaron espacios enteros a indagar si aquel muchacho realmente era mexicano. Fue tanta la expectativa generada alrededor de Nery, que previo a los juegos olímpicos el entonces técnico nacional, Ricardo A. Lavolpe decidió llamarlo para jugar por México. Él, rehusó la convocatoria alegando tener también ofertas para jugar para las selecciones de Uruguay y Grecia. Tal decisión, causó malestar entre el medio futbolístico, y el tema Nery Castillo quedó enterrado por un par de años.
 
Sin embargo, al tomar Hugo Sánchez las riendas de la selección, dejó entrever la posibilidad de convocar a Castillo y así lo hizo. Nery fue llamado para el primer juego de la era de Hugo ante Estados Unidos el pasado 7 de febrero. Para sorpresa de muchos, Nery se presento en la concentración de la Selección Nacional en tierras norteamericanas y entrenó el primer día con sus nuevos compañeros. De nuevo, parecía que el romance Nery-México dejaba de ser turbulento para entrar en tiempos más dulces, pero misteriosamente, un día antes del encuentro Nery se quejó de una lesión en uno de sus tobillos que según él, le impedirían jugar. A partir de aquí, hay quienes tienen múltiples versiones, desde los que sostienen que, efectivamente Nery estaba lesionado, hasta quienes ven con mucha duda la nula inflamación del tobillo del jugador. Lo único cierto, es que tres días después, ya en Grecia, Castillo no sólo jugó sin molestia alguna, sino que anotó un gol.
 
Ahora, tras una tercera oportunidad, y cuando su asistencia estaba ya confirmada, el jugador uruguayo-mexicano canceló a última hora su salida de Grecia y mandando apenas hoy (jueves), un  comunicado en el que se dice agradecido con Hugo, pero que no podrá asistir debido a problemas familiares. La versión oficial habla de que uno de sus padres tiene cáncer. La pregunta aquí es ¿debemos creerle ésta ves?   
 
 
El ‘Pedro y el Lobo’ de nuestros tiempos   
 
Alrededor de Nery Castillo hay tantas mentiras, que una más no nos sorprendería. Diversas versiones, dimes y diretes, promesas que al segundo se vuelven falsas y viceversa. Dicen que su padre es el que lo aconseja para que pida más dinero a la Federación Mexicana de Fútbol para jugar, otros sostienen que la Federación Griega es la que actualmente ejerce presión sobre Nery para que  se decida por la nacionalidad griega y que en los próximos días se anunciará la incorporación del jugador al equipo helénico. Si en un principio, el pleito inicial era sobre decidir si jugaba para México, Uruguay o Grecia, hoy las múltiples teorías sobre las ausencias de Nery hablan incluso de una novia Griega que no quiere que el jugador viaje a México y hasta de promotores mexicanos que esperan obtener su tajada con la incorporación de Castillo al tricolor.
 
Al final, si alguno de los padres de Nery estuviera muy mal y se le acabara de detectar cáncer (toco madera), su ausencia sería más que comprensible, y ninguno de nosotros tendría la autoridad moral para impedírselo. Pero en vista de los antecedentes, al menos yo no puedo sacarme de la cabeza la idea de que todo esto no es más que un teatro del jugador o sus apoderados por conseguir dinero por jugar con la selección.
 
Jugar en la selección es un privilegio con el que todos soñamos, pero cuya realización sólo está vedada para unos cuantos. Por eso, el hecho de que literalmente ‘se le ruegue’ a un jugador por aceptar tal distinción me disgusta mucho. Hasta el día de hoy, a ningún jugador de la selección se le ha pagado por vestir la playera de México y mucho menos se le ha tratado de forma preferencial dentro del grupo. Entonces, ¿de qué privilegios goza Nery?. Sí, es un buen jugador, con un estilo diferente. Pero tampoco estamos hablando de Maradona.
 
Al final, la idea de jugar para México debe, en primer lugar, ilusionarte, y es obvio que de momento, es algo que Nery Castillo no tiene. Desconozco si Hugo Sánchez volverá a llamarlo en un futuro. Me extraña que con su carácter haya ya permitido tantos desplantes de alguien que al fin y al cabo, aun no es nadie.
 
Ya veremos para la próxima, con que pretexto nos sale. Igual y se encuentra un Lobo en el camino.   

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