el incomprensible mundo de gabriel revelo
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… y nadie hace nada

 
El pasado 2 de febrero, varios edificios históricos del mundo e importantes avenidas de algunas ciudades europeas cortaron su energía eléctrica, y estuvieron a obscuras durante una hora para protestar en contra del calentamiento global. México no fue la excepción, y en punto de las 13:00 hrs. todas las luces del Palacio Legislativo de San Lázaro fueron apagadas.
 
Iniciativas de este tipo siempre serán aplaudidas, pero al final dejan un sentimiento de insatisfacción en el aire: ¿Realmente es posible protestar contra una amenaza invisible e intangible que es el calentamiento global?, ¿quién recibirá las protestas?, ¿de verdad se puede, por una hora sin usar energía eléctrica, darle un respiro al mundo?.
 
Lamento no tener ni una respuesta, y en cambió sí, muchas preguntas más que ensancharían el grosor de mis angustias. Veo la televisión y me parece que estoy inmerso en la trama de una película de ciencia ficción no muy buena. Escucho el radio, leo algún periódico y lo mismo. El tiempo se nos vino encima y ahora sí, el futuro dejó de ser ese escenario apocalíptico que no nos tocaría ver para acercarse sigilosamente hasta estar respirándonos en la nuca, y lo peor, sin aun darnos cuenta de la gravedad del asunto.
 
Ayer en la tarde me visitó mi primo Pablo. Él tiene 13 años y al verme profundamente concentrado leyendo un articulo de la revista ‘EME EQUIS’ sobre el calentamiento global muy serio me dijo “¿no crees que estas medio obsesionado con el tema?”. Aunque su comentario me molesto un poco no le contesté nada. Puede ser por su edad, o porque no esté muy enterado de la problemática, pero seguramente la percepción de Pablo es la que impera en la mayor parte de la población no ya de México, sino del mundo entero. Es decir, saben que este fenómeno existe y hasta de lo que se compone, pero lo ven como algo que, o no les va a pasar, o que pasará en cientos de años.
 
No es mi intención sonar fatalista, pero los estragos del calentamiento global podemos verlos todos, sin importar el lugar de la tierra en el que nos encontremos. Quienes como yo, vivan en la Ciudad de México no me dejarán mentir: En diciembre y enero hizo un calor de abril, en febrero caen lluvias de junio, y en junio caen imponentes lluvias por horas, muchas veces acompañadas por granizo. Ahora mismo, afuera hay un sol abrasador que no corresponde a los días gélidos que otros años aguantábamos por estas épocas. Los cambios son más notorios e impactantes si recopilamos todos los cambios que éste fin de año hubo a nivel climático: Zonas europeas en las que por primera vez en años no cayó nieve, u otras en las que el frío ha descendido dramáticamente provocando heladas de más de cinco grados bajo cero. Nadie, en ningún continente se salva. 
 
Ni en el mar. Pues las corrientes de calor que bajo las aguas oceánicas se forman han comenzado a matar especies y a provocar la emigración de otras. Movimientos tan radicales de la ubicación y comportamiento de la fauna marina trae, irremediablemente, un desajuste en el equilibrio ecológico. Hectáreas enteras de sembradíos echadas a perder, extinción de animales, aumento en el nivel de las aguas, formación de más fenómenos meteorológicos como huracanes y tornados, incendios forestales, derretimiento de los polos, y mucha más calamidades que ya están ocurriendo sin que se tomen decisiones correctas.
 
Si sabemos todo esto, y estamos enterados de que la emisión de gases, vapores contaminantes y exceso de dióxido de carbono es lo que según estudios de la ONU están llevando a la tierra a un colapso sin salida, entonces, ¿por qué no se hace nada?. Empiezo a creerle a Jaime Maussan cuando hace trece años, en una emisión dedicada al fenómeno OVNI en el programa ‘Y usted que opina, con Nino Canun’ dijo que algunas inteligencias extraterrestres estaban en la tierra para advertirnos del enorme daño que le estábamos causando a la tierra y que nos llevaría a una crisis mundial. Aquella noche por primera vez escuché la palabra ‘calentamiento global’. En esa ocasión todos tiraron de loco a Jaime. Ahora poco importa que haya extraterrestres monitoreándonos, eso puede ser invento. Lo demás no.
 
Por desgracia, el pasado tampoco está a nuestro favor. Muchas profecías de distintas culturas, entre ellas la Maya, coinciden en marcar el año 2012 como el de la renovación humana, en el que se supone que habrá un evento que matará a gran parte de la población y que nos hará cambiar para bien. No quiero darle un sentido fantasioso, profético o ufológico a mi blog, pero todo coincide tetricamente.
 
Probablemente caigo en el error de todos. Habló del tema, lo público en mi portal de Internet pero no hago nada más. No doy soluciones, no cambió mi comportamiento en absoluto. Sigo usando el auto para todo y en general la preocupación me dura un par de horas y para cuando alguien lea esta entrada yo estaré viendo la tele tranquilamente, renegando del catorce de febrero o decidiendo en una librería que nueva novela leeré.
 
Por eso, en mis cinco minutos de conciencia diré que se hace necesario la reunión urgente de todos los gobiernos del mundo (si reúnen para hablar de economía y globalización, por qué no lo iban a hacer para salvar a sus respectivos países de una crisis ecológica) y tomar decisiones y medidas radicales ya. El documental ‘Una verdad incomoda’ del señor Gore ya nos dio una pequeña lección de la gravedad del problema y de medidas que cualquiera de nosotros puede empezar a tomar en su vida cotidiana. La Ciudad de México puede ser un buen ejemplo de que con trabajo de todos se puede cambiar, hace quince años esta era la ciudad más contaminada del mundo, tras varios cambios y programas como el ‘hoy no circula’ y el de la aplicación de catalizadores a vehículos hoy somos la ya no tan desastrosa número 35… ya podemos ver las montañas y volcanes que rodean del Valle de México en medio de un cielo azul, y las aves ya no amanecen muertas por la contaminación.   
 
Quiero creer que aun hay una solución y que los mayas se equivocaron de año. Por lo pronto, la palabra ‘Calentamiento Global’ ya es por casi todos conocida. Ahora toca actuar, cuanto antes. Si a ti no te importa que mueran animales y haya catástrofes esta bien, pero seguramente tienes hijos y familia. Hazlo por ellos.   

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