el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Cuando alegrarse es cosa de ‘animales’

 
Pocas veces pido disculpas por lo que escribo. En esta ocasión lo hago de antemano: perdón a los hermanos animales por compararlos con otro tipo de ‘animales’ (los llamaría imbeciles, pero no quiero ser blando con ellos).  
 
Hace unas horas, el ex dictador iraqui Saddam Hussein fue declarado a morir en la horca tras ser encontrado culpable por ‘delitos contra la humanidad’ a causa del asesinato de 148 chiítas, supuestos responsables de planear un atentado en contra de Hussein en 1982. También, hace unas horas, pero en Texas, George Bush se mostró satisfecho por el veredicto del juzgado.
 
Por supuesto, no hay argumentos que justifiquen la manera tan cruel e inhumana en la que Saddam Hussein sometió por décadas a su propio pueblo. Seguramente muchas muertes son directa e indirectamente su responsabilidad. No digo que desmerezca un castigo… pero, ¿decidir coartar su existencia, acaso no nos pone un poco en el lugar del dictador?. Jugar a ser Dios es peligroso. No pretendo iniciar un debate sobre la pena de muerte, pues sobre el tema hay cantidad de tesis y estudios mucho más profundos que mi pobre opinión. Quiero, en cambio, explicarme un poco la naturaleza y los motivos que llevan a un ‘ser humano’ a alegrarse de la muerte de otro ‘ser humano’. Aunque si bien, sentirse congratulado por la muerte de alguien más es una bajeza, usar una condena a muerte como plataforma y estrategia electoral es peor.
 
Por qué, ¿acaso negara George Bush que el veredicto del juicio en contra de Saddam haya salido a la luz pública unos días antes de que en EEUU haya elecciones internas fue sólo una grandísima consecuencia?. ¿No sería mejor que el Balagardo de Bush dejará de meterse en lo que no le importa. Si Saddam fue un dictador opresor ¿qué es usted?. ¿Enumero todos los errores por los que a usted se le podría condenar a muerte?. Supongo que olvido. Olvido la devastación que en nombre de su lucha contra el terrorismo emprendió en Afganistán. ¿Era necesaria tantas muertes, todo para encontrar a Osama Bin Laden? (cosa que por cierto, ni consiguió). También olvido que durante semanas el ejercito a su mando sembró el pánico en Irak. Y todo porque su reducida mente le sugirió que quizá en aquel país se tenían armas de destrucción masiva. Y al final, matamos a su gente, sumimos su país en la más grande de las miserias y violencia, dispensen ustedes el error.
 
Ahora nos pondrá un muro. Como si fuéramos animales. ¿Sabe? El ‘animal’ es usted. Siga así y no tardará en desestabilizar económicamente a su país, el cual, merece todo mi respeto. No así usted. Sabe, el ‘animal’ es usted.
 
Seguramente los abogados de Saddam interpondrán un amparo e intentarán revocar el veredicto. Ya veremos que pasa. Ahora Bush se da por satisfecho con un veredicto por demás inhumano, que disfrute su tranquilidad, no vaya a ser él el juzgado por ‘crímenes contra la humanidad’ un día no muy lejano.  

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