el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Yo tuve

 

Pareciera que la consigna en mi vida es siempre la misma: llegar tarde, enterarme de algo novedoso cuando ya todos lo sabían. Por eso las modas no van conmigo, o mejor dicho, cuando las adopto es porque ya hay otra que inevitablemente me hace ver como un obsoleto, eso si, con ánimos de no serlo. Me pasa en la vida, con la ropa, con la tecnología. Y precisamente, es en la tecnología donde más se nota mi prematuro envejecimiento.
 
Siempre un paso atrás. Por eso, cuando todos mis amigos en cuarto de prepa (hace unos ocho años más o menos) hacían sus trabajos en computadora, yo tenía que conformarme con hacerlo en una pequeña maquina de escribir Olivetti, que dicho sea de paso, me ocasionaba muchos problemas de limpieza debido a los múltiples errores que solía (corrección ‘suelo’) cometer al escribir. Tiempo después la computadora llegó. No así una impresora decente: hacía ruido, enredaba las hojas (con hoyitos guía y continuas), y usaban una cinta con tinta que a los dos meses imprimía tan tenue que muchos maestros declaraban mis trabajos ‘ilegibles’.
 
Después todo mundo tuvo Internet. Menos yo, que me contentaba con escuchar a mis compañeros de clase lo fácil que les resultaba encontrar cualquier información, misma que entre todos (menos yo) compartían vía correo electrónico. A veces rentaba una o dos horas en un café Internet para ver que era ‘eso’ de lo que todo mundo comenzaba a hablar, pues hasta entonces términos como ‘navegar’, estar ‘conectado’ y ‘súper carretera de la información’ en mi mente correspondían a novelas de piratas, enchufes eléctricos y series futuristicas.
 
Con el tiempo, claro, se hizo la luz. Tuve una computadora aceptable, una impresora ‘normal’ y un acceso a Internet (lento como un servidor, pero acceso al fin y al cabo). Después se empezó a hablar del Napster y esa posibilidad de bajar música en línea (otro termino gracioso ¿cuál línea?), que para mi desgracia descubrí muy poco tiempo antes de que se desatara la polémica sobre la ilegalidad en que dicha acción incurría. Y así podría pasarme horas enumerando que lo mismo me pasó con los chats, el messanger, los espacios, los foros de opinión, el Hi 5, y ahora con My Space y YouTube.
 
OJO: Si no entendiste más de un termino de los mencionados en el párrafo anterior, no te preocupes, o mejor sí, pues eres igual de antiguo que yo.            
 
Lo mismo (disfrutar las cosas cuando ya no son novedad para el resto de los que me rodean) me paso con todo lo demás: mi primer celular, el primer beso, mi primer CD, mi primer faje (¿por qué tengo que estar contando esto?), mi primer reproductor de DVD, mi primer novia, etc. En fin, un sin fin de primeras veces atrasadas por sepa Dios cuantos motivos diferentes. 
 
He terminado por hablar de cosas que no tenía ni planeado. Originalmente ésta entrada iba a ser dedicada al recientemente descubierto (por mi) YouTube. Dicho espacio le permite a cualquier usuario subir los videos que se le peguen la real y soberana gana, y claro, buscar y mirar los archivos de video de los demás usuarios. A sido tal el éxito de YouTube a nivel mundial, que hoy en día es posible encontrar cualquier material visual que uno deseé. Yo mismo me sorprendí cuando hace unos días encontré el capitulo uno del ya extinto sitcom mexicano ‘Diseñador Ambos Sexos’. Desde ese día no dejó de pensar en la cantidad de cosas que podría buscar, programas que podría volver a ver y más. Podría decirse que si esta grabado, esta en YouTube.
 
Ya no sé si sorprenderme. Internet es un mundo del que afortunadamente he logrado escapar muchas veces antes de caer en la ‘adicción’. Actualmente lo uso para difundir mis palabras por medios como éste y nada más, aunque sigo prefiriendo un libro a un monitor. Cerrarse a éste tipo de tecnologías sería un error. Como error, igualmente grave, es el creer que su computadora uno encontrará todo para ser feliz.  
 
Le pongo punto final a este texto no por gusto, sino porque una cosquillita interna me pide que vuelva a entrar al YouTube a buscar lo qué sea, eso es lo de menos: cosas cursis, del recuerdo, picosas, vulgares, ingeniosas… el chiste es estar.   
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Una respuesta to “Yo tuve”

  1. Jaja… busca "Chandemonio", tengo 1 par d videos ahí. 😛


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