el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Un buen hombre, que no soy yo

‘En mi caso, la esclavitud es un amor imposible. Pero me siento libre cuando podemos platicar como amigos’

Patricia y Salvador llevan dos años de novios, tres meses comprometidos y están a seis días de casarse. Ambos cenan en un lujoso restaurante panorámico del hotel ‘Las Brisas’ de Acapulco. La vista es espectacular a pesar de la tormenta que comienza a caer sobre la hermosa bahía. Todo transcurre con normalidad hasta que el teléfono celular de Patricia suena. Ella contesta.

– Bueno… ¿Paty?. Soy Leonardo, de seguro lo notaste inmediatamente. Por favor, no digas nada, lo menos que quiero es ocasionarte un problema. Disculpa mi atrevimiento, sé que estas ocupada con tu prometido, prometo no volverá a pasar. Esta llamada es para despedirme de ti para siempre. No, no pongas esa cara de extrañeza que tantas veces hacías cuando de mi boca salía cualquier niñería. ¿verdad que te conozco?. Como te decía, no volverás a verme. Ahora mismo, mientras tú disfrutas esa Langosta bañada en salsa de queso que tanto te gusta, yo voy, imprudentemente, manejando a toda velocidad en las curvas y peñascos del camino que va de Acapulco al Aeropuerto. Mi avión sale en hora y media, haré escala en una ciudad de los Estados Unidos y de ahí abordaré otro avión que me llevé a un país escandinavo. No volveré…………………………..  

(SE ESCUCHA UN TRUENO)

– … disculpa si te espanto ese trueno, cayo sobre el mar y todo Puerto Márquez se ilumino de azul eléctrico, ni que decir del sonido hueco e impactante que de seguro tú escuchaste en el restaurante, por cierto, ahora mismo paso por Las Brisas, de manera que talvez, si ese lugar es panorámico igual y divisas mi Jetta Blanco modelo 2001 surcando las curvas de esta carretera con irregular precisión, como comprenderás, no es nada fácil conducir con una sola mano, a toda velocidad en medio de una tormenta y estar confesándome con mi eterna enamorada mientras sostengo el celular con mi otra mano….. 

(UNAS LLANTAS DERRAPAN)

– …………. aquí estoy, no te preocupes, creo que tomé esa curva demasiado rápido y casi salgo del camino. Esa en parte es la idea. Matarme y caer en los abismos de esta bella carretera panorámica o llegar al aeropuerto. Una de dos. No hay más. Como sea, no te veré de nuevo. ¿Escuchaste? Otro trueno, más imponente. Así como imponente he impactante es lo que tengo que decirte. Mira, amiga de toda mi vida, creo que tú me conoces más que nadie en este mundo. En parte porque crecimos juntos en este Acapulco lindo que ambos recorrimos tantas veces. Nunca te lo dije pero sabías que te amo. En parte porque soy pésimo para ocultar sentimientos y en parte porque jamás viste que pusiera mi interés en otra mujer que no fuera tú. Con el tiempo me di cuenta que tú nunca me verías como el hombre de tu vida. Al contrario, llegamos a ser algo así como hermanos, y de seguro, lo que menos querrías son relaciones incestuosas ja ja ja, perdón, otra vez mi pésimo sentido del humor aparece en el momento menos oportuno…. 

(LA LLUVIA Y LOS RAYOS QUE CAEN EN EL MAR AUMENTAN)

-… ¡diablos! sería un milagro llegar sin que éste auto se averíe con una lluvia así. De nuevo interrumpí esta platica, perdóname, prometo que no sucederá de nuevo. Te decía, entraste en mi corazón una tarde de verano, caí enamorado y de esa fecha hasta ahora, jamás te pude sacar de mi mente, han sido diez años de pensar en ti. Crecí, creciste. Por motivos de trabajo tuve que vivir tres años en Toluca. ¿Te acuerdas cómo lloramos el día de mi partida, la manera en la que nos prometimos que nada cambiaría nuestra amistad?. Y lo intenté Paty, de verdad, hice todo lo posible para que nada cambiara: llamadas telefónicas, correos electrónicos, postales, pasar las fiestas y días festivos contigo. Pero no se pudo, nuestra amistad sucumbió ante la temible distancia. ……………………..

(SILENCIO)

Se cortó la llamada. Patricia no puede evitar turbarse, sentirse inquieta. Salvador la mira inquieto. ¿Pato, quién era?. Y ella no puede responder, aunque quisiera decirle a Salvador que partan inmediatamente del lugar, que Leonardo, su mejor amigo, talvez ha chocado, caído a un desfiladero ¿o acaso quiere evitar su partida?. Todo esto y más piensa Patricia en su silencio involuntario. Salvador nota que el rostro de su prometida palidece a cada instante. Ella se siente desmayar. El resto de las personas del restaurante permanecen indiferentes.

Vuelve a sonar el celular. Ella vuelve a la vida cuando escucha la voz de Leonardo del otro lado de la línea.

  Perdóname Pats… un tramo de la carretera estaba encharcado y el maldito Jetta ya no arranca. Estoy varado en la playa de Revolcadero ¿te acuerdas cuando en nuestra adolescencia veníamos a ver a los extranjeros que intentaban surfear en esta aguas tan violentas?. Ahora estoy aquí, en esta playa que siempre nos dio miedo por sus olas traicioneras. ¿Qué te parece si bajo?. ¿Crees que con esta tormenta se corte la señal del celular?. Que más da. Voy a bajar tapándome con un rompevientos y caminaré hasta el mar.

(SE ESCUCHA COMO LA PUERTA DE UN AUTO SE ABRE, LA CALIDAD DE LA SEÑAL EN LA LLAMADA BAJA CONSIDERABLEMENTE)

– Por favor, no digas nada, no te inquietes, todo va a estar bien. Sabes, es complicado caminar en la arena mojada. Debes pensar que de repente me volví loco… y sabes, no es así. No debería ser así. Hace un mes regresé de Toluca. Y me presentaste con él, con Salvador Fuentes Olvera ¿ves, hasta memorice el nombre?, y en ese entonces pensé que sería un novio ‘pasajero’ de esos que vienen y se van sin realmente grabarse en tu corazón. Pensé que con él sería así, alguien que ocuparía momentáneamente el lugar para el que yo estaba destinado desde el día en que nací. Mira como es la vida Paty, cuando me enteré que te casarías con él una parte de mi se sintió sinceramente feliz. Pero, para qué mentirte, también me derrumbe. Con el paso de los días tuve la oportunidad de convivir con él. Y me di cuenta de que es un buen hombre: trabajador, honesto, amable, buena persona y sobre todo, se ve que te adora. ¿Cómo negarle a una persona así el derecho de protegerte por el resto de su vida, a ti, que eres lo que yo más quiero?. No Paty. Reconozco ese suspiro. Estas a punto de llorar. Te pido que no lo hagas. Algún día entenderás que todo esto lo hago por tu bien, porque no quiero que éste amor que siento por ti llegué a lastimar nuestra amistad. Te amo. Te amo. Desde hace años. Aun cuando te veo, este pensamiento me carcome el alma. Te amo, siempre lo hice, siempre lo haré… ¿ves lo patético del asunto?. En mi caso, la esclavitud es un amor imposible. Pero me siento libre cuando podemos platicar como amigos. Por eso, por medio de ésta llamada me despido, aunque de un modo más dramático del que tenía planeado. Gracias al tiempo ya no llegaré a tiempo para tomar mi vuelo. No importa vida mía. Desapareceré en medio de toda esta tempestad….

(OTRO TRUENO)

(SE ESCUCHAN LAS OLAS DEL MAR)

– … entraré al mar que ahora tengo frente a mis ojos. La marea y la tormenta lo han picado y el oleaje es muy fuerte. ¿Te gusta para mi final?, ¿por qué lloras Paty?. Después de todo estas a punto de vivir lo mejor de tu vida. ¡Brrrrrr el agua esta helada! Con lo friolento que soy…. Este teléfono esta a punto de descomponerse, o igual y una hola me tira. Por eso, déjame decirte por último: Te deseo lo mejor, de seguro serás muy feliz, no tengas la menor duda. Llevó días tratando a Salvador, y es un buen hombre, mucho mejor que yo. Sonríe, sonríe siempre, lo haces como nadie, con esa boquita y esa mirada perfecta. Dónde este, siempre pensaré en ti, dónde esté, siempre te cuidare. Me marcho tranquilo y desaparezco de tu vida….

(LAS OLAS SE ESCUCHAN MÁS CERCANAS, REBOTAN CONTRA EL CUERPO DE LEONARDO)

-… porque sé, te hará dichosa…. por eso….

(COMIENZA A FALLAR LA SEÑAL)

– …. creo que no tendrás inconveniente en que te diga adiós para siempre. Hasta siempre mi cielo…. supongo que la próxima ola es el adiós… te quiero….

(UN IMPACTO. AGUA. FIN DE LA COMUNICACIÓN)      

* * * *

Aquella noche Patricia lloró amargamente. Salvador, en todo momento estuvo a su lado. Avisaron a los servicios de emergencia que encontraron el automóvil Jetta Blanco abandonado en la carretera Acapulco-Aeropuerto. Servicios de rescate buscaron rastros de Leonardo durante tres días. Su paradero, hasta el momento es un misterio. 

Como estaba programado, seis días después Salvador y Patricia se casaron. La ceremonia fue sencilla pero emotiva.

Siguen felizmente casados.  Aunque ella sigue negándose a la idea de que Leonardo murió. Talvez tenga razón. A veces Patricia tiene la impresión de que la siguen, de que no está sola. Como el día de la boda, cuando ella no lo vio, pero supo que un extraño observó la ceremonia desde la entrada de la Iglesia en el centro de Acapulco.   

Gabriel Revelo – Septiembre 2006

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