el incomprensible mundo de gabriel revelo
Just another WordPress.com site

El milagro de Marshall

Contrario a lo que me decían los adultos, desde niño estoy convencido que los milagros existen. Nunca me han importado las leyes de la física, matemática, química y mucho menos la lógica; al contrario, creo que la vida merece ser llamada así: VIDA, a partir de aquellos hechos y momentos en los que el orden natural se rompe.

He visto varios milagros, y hasta vivido algunos en carne propia: Un ‘te quiero’ espontáneo, un gol en el último minuto, alguna coincidencia afortunada, coincidir en tiempo y espacio con gente que quiero, etc. Sucede que estamos rodeados de milagros. Sucede que estamos tan ocupados en tonterías como para percibir que justo ahora, mientras escribo estas palabras alguien esta naciendo, un renacuajo se convierte en rana y a mi me crece el cabello y la barba. Por eso, y a nombre de los ocho millones de milagros que están sucediendo ahora mismo, diré que aquél que se atreva a ponerlos en duda es un pobre diablo cuya mayor alegría siempre será ver al mundo de forma cuadrada.

Aun así, Dios en su infinita sabiduría no quiere dejar a nadie fuera del encanto de los milagros. Por eso a veces suceden milagros a gran escala, o de gran impacto. Quizá el último de ellos fue el Milagro de Marshall (el nombre se lo puse yo, se oye muy enigmático y toda la cosa), protagonizado por tres singulares pescadores mexicanos de tiburón que una mañana de noviembre salieron del Puerto de San Blas, Nayarit; y que tras nueve meses de su desaparición fueron encontrados y rescatados por un barco pesquero, cerca de las Islas Marshall, al noreste de Nueva Zelanda.  

Según yo, no hay mejor novelista que el mismo Dios (o llaméenle destino, como ustedes gusten). Así llegué a otra de las constantes de mi torcido pensamiento: La vida, siempre, supera la fantasía.. Precepto que aplica perfecto a esta historia: Tres pescadores perdidos por nueve meses en el Océano Pacifico. Basta mirar un mapa para sorprenderse. De Nayarit hasta Oceanía, en una pequeña lancha, sin comida, sin agua. ¿Se cumple con los requisitos para ser llamado ‘Un Milagro’?. Supongo que Salvador Ordóñez Vázquez, Jesús Eduardo Vidal López y Lucio Rendón Barrera, ni en sus sueños más guajiros imaginaron que un día serían entrevistados y conocidos por todo México y gran parte del mundo.

No soy capaz de hacerme ni la más remota idea de lo que es estar perdido en medio de un infinito de agua y cielo. Sin más color que el azul en el día y el negro en la noche. No me imagino la soledad de una noche silenciosa o el escándalo de una tormenta en la inmensidad de la nada. Debe dar mucho miedo. Aunque también debe de ser una experiencia única, de esas que están destinadas a muy pocos seres humanos. Intento, pero no puedo descifrar la psique de estos pescadores que al salir de San Blas eran cinco. ¿Cómo afrontaron la muerte de dos de sus compañeros?, ¿Qué pasaba por su mente al comer, cada que podían, aves y pescados crudos?, ¿Qué se hace cuando se pierde la esperanza?. Creo que nunca lo sabré. Aunque no pierdo la fe de alguna vez tener una de estas vivencias ‘fuera del guión de la normalidad’.

Hay muchos milagros en la historia del trayecto San Blas-Islas Marshall. Imaginemos a los familiares de estos pescadores, supongo que meses atrás los dieron por muertos, y de repente ‘fíjese que no, el difunto esta en un barco pesquero, cerca de Australia, y esta siendo entrevistado en cadena nacional por Joaquín López Doriga. ¿Existe algo más impactante que esto?. Otro de los milagros es el estado en el que estos náufragos fueron encontrados:  En perfecto estado de salud. Salvo algunos pies hinchados, parecía que estos ya personajes de la vida nacional sólo se ausentaron un día y no casi un año. ¿Cómo librarse de enfermedades estomacales, infecciones, insolaciones y fiebre en una pequeña embarcación que por meses constituyó su mundo?. El tema, como de seguro ya denotó mi escritura, me inquieta y apasiona mucho.

Hace unas noches, estos tres simpáticos pescadores fueron entrevistados, una vez más, en un noticiero transmisión nacional. No sé si tuvo que ver el que de antemano supiera su historia increíble, pero me cayeron muy bien. A ratos hasta me dio la impresión que siguen perdidos en medio del mar, pues ya en tierra firme y ante las cámaras de televisión me dan la idea de que aun no entienden bien qué les paso, o por qué después de meses de agobiante soledad ahora son unas estrellas. Así es la fama involuntaria: Un día sales a pescar, y nueve meses después te encuentras escoltado por autoridades de la Secretaria de Relaciones Exteriores de las Islas Marshall a Nueva Zelanda, de ahí a Hawai y finalmente a la Ciudad de México, dónde después de múltiples entrevistas llegarán de nuevo a San Blas, a ser recibidos como héroes. Una historia que si la leo no la creo. Un milagro.

Ahora dicen que Salvador, Jesús y Lucio no son pescadores, sino transportistas de drogas en alta mar. Que no son pescadores y que esta historia es un cuento para desviar la atención nacional. Que se diga lo que sea. Tres mexicanos volverán a casa después de desafiar a la muerte, y eso vale más que todo. Mejor para la historia, que de milagro pasará a leyenda.                  

Una respuesta to “El milagro de Marshall”

  1. "Cience has its limits.. then comes God" (o algo así xD)
    Atte:
    Tu Megafanfromhell >> kEiShA!! n.n


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: