el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Ya son doce y cuarto, y…

Al igual que millones de mexicanos, hace más de veinticuatro horas que voté. Al igual que ellos, espero pacientemente que el IFE emita este miércoles su resolución y despeje de una vez por todas quién será el próximo presidente de México.  

 

Antes de ir a jugar fútbol, como cada domingo, fui a votar junto con mis amigos. Ejercer mi voto fue rápido y sencillo. Después, mientras en uno de los parques de mi colonia disfrutaba de la tradicional ‘cascarita’ dominical, noté, había más gente de lo habitual. Más tarde, me quedé de ver con mi mamá, mi hermana y abuelos en el centro histórico, para comer en un restaurante en la calle de Madero. Con el propósito de seguir midiendo el animo de la ciudadanía, decidí ir en camión y en metro (hasta me dejaron entrar gratis) hasta el corazón del zócalo capitalino. Y en todos lados me encontré con el mismo ambiente sui-generis: Entre festivo, expectante y patriótico. Gente con banderas de partidos políticos, datos electorales por aquí y por allá. El tema del día, fueron las elecciones (y presiento, lo seguirá siendo).

 

Cerca de las cuatro de la tarde caminaba en la plancha del Centro. Cientos de perredistas ya hacían acto de presencia, el cielo comenzaba a nublarse y una cola de gente formada, que le daba dos vueltas a la manzana, buscaba acceder a una de las casillas especiales que desde hace horas, ya no tenía boletas electorales.

 

Y después, una maratónica cobertura televisiva capturo mi atención desde las ocho de la noche. Ya todos sabrán en que acabó todo este asunto: Los resultados electorales (para presidencia) de las tendencias son tan cerrados, que a estas alturas, aun es imposible dar un ganador. Al menos, si bien este escenario era probable, yo no lo esperaba. Mucho menos esperaba la actitud de los, hoy todavía, candidatos presidenciales del PAN y del PRD. Aunque quizá, la actitud, tanto de Felipe Calderón como de López Obrador, de proclamarse triunfadores fue la natural. Desaprovechar esta oportunidad de meter presión al IFE, a los medios y a la población, hubiera sido un desperdicio.

 

Después de ver como ambos candidatos enfrentaban la situación del ‘empate técnico’, mantengo mi opinión: ojalá y gané Calderón. Si nos fijamos bien en los gestos y argumentos que cada uno a expuesto desde ayer, será fácil advertir cierta desesperación y actitud a la defensiva por parte del tabasqueño.

 

Esperando haber sido neutral, los dejo con cinco datos, para finalizar este texto de dudosa calidad y reputación:

 

1.Habrá un súper-loser. Siento que ambos candidatos, lo único que hacen al proclamarse ganadores antes de tiempo, es ensalzar a sus partidarios. Recordemos que habrá un perdedor, y por lo tanto, millones de mexicanos pasaran del gozo al desencanto. Espero que no, pero se antoja peligroso.       

 

2.Lo que aprendimos. Quedan algunas lecciones que tomar en cuanta para futuras elecciones. Por ejemplo, el dotar de más de setecientas boletas electorales a las casillas especiales, pues estas se agotaron rápidamente. Creo, este fue el incidente que más reportaron ayer los ciudadanos. 

 

3. Se descompuso el ábaco. Una muestra de la necedad de López Obrador: Dice que, según sus estudios, lleva una ventaja de 500,000 votos. ¿Cómo puede decir esto, si ni siquiera el IFE con toda su logística y científicos no puede establecer una ventaja definitiva?. No olvidemos, por si fuera poco, que desde que el PREP comenzó a dar resultados preliminares, la ventaja siempre ha sido para Calderón (por décimas, pero ventaja al fin y al cabo). 

 

4. Dr. Simi, gracias por no participar. De Madrazo ya ni hablar, estamos ante el debacle priísta. Patricia Mercado demostró ser mucho para su partido, y a Nueva Alianza la campaña de ‘1 de 3’ y el gordito bailando, parece haberles funcionado. Por cierto, y para desgracia de los defeños, Ebrad ganó la Jefatura del DF.

 

5. Civilidad y rectitud para México. Aplausos al Instituto Federal Electoral, por no dar resultados precipitados y esperar hasta el miércoles, precisamente después de haber contado TODOS los votos de los mexicanos. Pero sobre todo, felicidades al pueblo de México, por haber demostrado que podemos tomar decisiones de este calibre de manera madura y civilizada. Que el porcentaje de votación sea el más alto de la historia, es un logro de todos.    

 

Al momento en el que escribí esto, Felipe lleva la delantera por 1%. De cualquier manera, se ha dicho, todo será aclarado el próximo miércoles. La moneda sigue en el aire. 

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