el incomprensible mundo de gabriel revelo
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¿Y esto es real?… porque me siento falso

En esta ocasión no hablo de nada. Quizá, acaso y por no dejar, me gustaría no tomarme tan en serio. 

 

Dicen que escribir es una gran terapia. Otros, más centrados, concuerdan con mi visión de que en realidad es un infierno: ese tener siempre sed y no poder saciarla nunca. Siempre el placer conlleva una pequeña dosis de sufrimiento. Sin embargo, la literatura y el proceso creativo que la precede siempre me parecerá terriblemente divertido. 

 

Justo escribo estas líneas y me doy cuenta que casi todas las entradas recientes de este espacio tienen un toque de seriedad que ha empezado a inquietarme, pues no quiero que se piense que soy un amargado que vivo resentido con el mundo. Al contrario, creo firmemente que sin sentido del humor a este planeta ya se lo hubiera llevado el diablo desde hace siglos. Y seguimos aquí, con todo y ante todo. Llevo ya un buen tiempo escribiendo de todo en este blog, y sin embargo, creo que me he abandonado un poco. Es decir, he hablado de política, de fútbol, de televisión, he puesto relatos, narraciones y pomas. Pero de mi en realidad he hablado muy poco, en parte porque no sé si sea del todo adecuado hacerlo por este medio (que al fin y al cabo es mío y no tendría porque auto negarme concesiones de este tipo).

 

Y aquí voy. Es probable que lo que estoy por escribir a casi nadie le interese, y no los culpo, son cosas bien personales y sentimientos raros que dudo tenga resonancia más allá de mi cabeza. También es probable que aquellos valientes que han leído estoicamente estos dos párrafos de texto se pregunten si tiene sentido seguir leyendo estos fragmentos que carecen de sentido, comprensión y hasta de un tema en particular. ‘Vaya grandiosa manera, señor Revelo, de escribir mucho sin decir nada’. ¡Demonios!, acabo de darme cuenta: llevó años cantinfleando con las letras. ¡Y nadie me lo decía! ¿Ósea que iba por la vida creyendo que escribía de forma medianamente aceptable, cuando en realidad sólo revolvía (o revuelvo aun) las cosas? Y si no me creen, para muestra este escrito.

 

Hace unos minutos dejó de llover. Había destinado la tarde a leer unos capítulos de la maravilloso novela ‘La Guerra del Fin del Mundo’ del maestro Vargas Llosa y no pude. Empezaba y me perdía en mil y un pensamientos como el próximo mundial de fútbol (ya me estoy comiendo las uñas desde ahorita), las elecciones y mi miedo a que López Obrador despedace el sistema político y económico del país, el revuelo que causan noticias como la separación de Bobby Larios y Niurka, o el clima de linchamiento que los medios de comunicación han creado en contra del cantante italiano Tiziano Ferro, etc. Pensaba también en ti, que muy probablemente nunca leas estas palabras.

 

Y así, como no queriendo un pensamiento me llevó a otro. Minutos después ya ni siquiera hacia el mínimo intento por retomar mi lectura. En cambio, disfrutaba el estar acostado en mi cama, con la mirada perdida en el techo de tirol blanco de mi cuarto. Y a mi mente se le ocurrió estacionarse en despedidas. ¿Por qué fregados me hacen tanto daño? Soy un nostálgico profesional, de esos que siempre andan añorando tiempos pasados. Me paso hace unos días cuando mi amiga Claudia se fue por dos meses y medio a Europa, me paso el domingo pasado cuando me despedí de mis primas y familiares de provincia que vinieron a la ciudad con motivo de los XV años de mi prima Caro. Por cierto, que buena fiesta, y eso que por asistir no vi el Francia – México que se celebró a la misma hora en el Stade Du France. El punto es que me divertí mucho, a pesar de que en lo absoluto soy fan del baile. El chiste, es que en el momento cumbre de la ceremonia pasaron imágenes de Caro desde que era una bebita hasta ahora, rodeada de sus familiares. Y desde ahí me atacó la cursilería. Mil disculpas de nuevo, ya perdí el hilo de la escritura. ¿Hablamos de extrañar?. Pues aprovecho, hay bastantes amigos a los que me gustaría ver más seguido, o mínimo hablar con ellos. Nada me hace más daño que el silencio, por favor, no perdamos el contacto. Si algún día se acuerdan de mi, basta un mensaje, una llamada, un mail, cualquier cosa.

 

Hoy, creo, ya no leeré nada. No por falta de ganas, sino porque quiero caminar mucho, quizá tocar el timbre de alguna casa desconocida y correr antes de que abran. Tengo ganas de que pase algo, de hacer algo. Quiero escribir cosas que valgan la pena, y no hacerlo de todo y a la vez de nada como ahora mismo. Me encantaría encontrar el amor, pero el verdadero, no ese confuso sentimiento que se viste de pasión pero que al final no es nada. ¡Pero basta de melancolía!, me estoy quejando de que este blog se esta volviendo demasiado serio y caigo en lo mismo. Mejor será dibujar una sonrisa en mi rostro, reír de todo cuanto me pase y no pedirle permiso a la vida de nada. 

Una respuesta to “¿Y esto es real?… porque me siento falso”

  1. Una vez una mujer a la q aun amo, me dijo: "No todo en la vida es ver y escribir"

    ¡Dios! como me dolio eso cuando me lo dijo…

    Me alegra q no te lo hayan dicho.


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