el incomprensible mundo de gabriel revelo
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El fraude nuestro de cada día

Sucede que una tarde cualquiera recibí un mail (que todavía guardo) en el que se me citaba a una entrevista de trabajo en un edificio ubicado Insurgentes Centro 56. En el correo no se mencionaba el nombre de ninguna empresa, supuestamente era para un puesto ‘relacionado’ con las relaciones públicas, en el que se prometía la contratación inmediata y un sueldo de 20,000 pesos. Me extrañó que para esta entrevista hubiera tantos horarios probables: de lunes a viernes de 9:00 a 14:00hrs y de 16:00 a 19:00hrs. Aun así, contesté el mail para confirmar que iría el viernes por la mañana.

 

Ese día me levante temprano, para la ocasión me puse mi mejor (y único) traje y acudí puntual. Cual sería mi sorpresa al llegar y descubrir que estaba citado en un edificio medio viejo y descuidado. Me dirigí al supuesto despacho (que resulto ser el primer piso entero) y no pude hacer otra cosa que sorprenderme al mirar, estaba atiborrado de gente. Para poder entrar tuve que dar mi nombre, mostrar una identificación y decir que persona era la que me había citado. Me dieron una ficha con el número 186 y me hicieron pasar. Mientras esperaba mi turno, tuve tiempo más que suficiente para observar detenidamente a esas cerca de doscientas personas de diversas edades que como yo, buscaban un empleo. La mayoría estábamos de traje. La mayoría no teníamos ni la más remota idea de que hacíamos ahí. La mayoría, nos preguntábamos por qué las personas que coordinaban la entrevista entraban y salían sin contestar nuestras dudas.

 

Casi media hora después escuche mi nombre: era mi turno de ser entrevistado. Pase a un pequeño y austero cubículo, el cual estaba mediocremente decorado por media docena de libros (que a leguas se veía que jamás  habían sido leídos), unas flores de plástico en un florero rudimentario, papeles en desorden y un escritorio polvoriento, detrás del cual había un sujeto lleno de acné en su rostro y con un marcado acento puertorriqueño. Se presento como ‘ Saúl Fragoso’. Me dijo que estaban reclutando personal para una empresa que estaba por ser lanzada y cuyo nombre era “Coordinación de Estrategias en Productividad S.A. de C.V.” e inmediatamente comenzó a bombardearme con preguntas sin sentido. ¿Tienes casa propia? ¿si.. y qué valor económico tiene tu casa? ¿Y tu auto? ¿A nombre de quién están todas estas propiedades?. Al parecer, mi entrevistador se mostraba muy interesado en saber que tanta paciencia y nivel de entrega hacía la supuesta empresa podría tener  Como sea, tenía un rato en el que el asunto me estaba oliendo a fraude, así que por mera precaución (y también diversión) no dije la verdad en ninguna de mis respuestas. Cinco minutos después Saúl terminó de interrogarme y me pidió que pasará a uno de los salones del fondo. Dije salón, porque precisamente eso era, un salón de clases: Lleno de pupitres, un escritorio y un pizarron percudido al frente. Un salón que poco a poco iba llenándose con mis compañeros de desempleo.        

 

Ahora me sentía como si fuera mi primer día de clases. Sin conocer a mis compañeros, esperando al maestro que podía ser barco, o en el peor de los casos, un infeliz. En esos pensamientos perdía el tiempo cuando Saúl Fragoso entro al salón y de nuevo adquiría su postura de persona estricta, aunque su cara de niño no hacía sino confirmarme que en realidad estaba actuando. Comenzó a garabatear el pizarron, a soltarnos el cuento de que “Coordinación de Estrategias en Productividad S.A. de C.V.” era la oportunidad de nuestras vidas, y que si resultábamos seleccionados aquella tarde, pasaríamos a formar parte de esta excelente empresa en la que sin importar nuestra profesión, tendríamos cabida. Seguido de esto, el discurso del Sr. Fragoso adquirió un tono motivacional en el que nos hablaba de la falta de compromiso en el país, de la falta de entrega y compromiso de la población, de la importancia de comprometerse sin poner pretextos ni condiciones. La verdad, este ‘lavado de cerebro’ por momentos hasta me convencía. Después de casi tres cuartos de hora de clase, una tal Srita. Altamirano (una mujer alta, robusta y con aspecto de General) hizo acto de presencia con una voz tan masculina y enérgica que a hizo despertar a todos los presentes. Ella nos aplicaría un examen, supuestamente muy difícil. Fue a contra-reloj. Teníamos que contestar las preguntas que Altamirano hacía, y cuyo verdadero fin era el saber hasta que punto estábamos dispuestos a trabajar para esa empresa sin cuestionar nada. Minutos después, ella misma entro con una lista que leyó lentamente. Aquellas personas que fueran mencionadas debían abandonar el salón. Mi nombre no fue mencionado. La verdad estaba enojado. De seguro no había pasado el examen. Ahora resultaba que ni siquiera podía quedarme en esta empresa fantasma.         

 

Lo bueno, fue que la Srita. Altamirano me sacó de mi repentino enojo. Sucedía que quienes no habíamos sido mencionados en realidad éramos los que habíamos pasado la supuesta prueba. Aunque ahora que lo pienso, creo que al otro grupo también le fueron con el mismo cuento. Supuestamente, al haber aprobado, estábamos ante la oportunidad de nuestras vidas. Sí, ahora lo que seguía sería tomar un curso de capacitación que empezaría un día después: Sábado y domingo de 8:00 a 22:00hrs, lunes a viernes de 16:00 a 20:00hrs. Después de este curso, se decía que firmaríamos un contrato por un año, y con un sueldo que podría llegar hasta los 100,000 pesos mensuales. Sobra decir que varios de mis compañeros se mostraban ilusionados, por no decir emocionados. Nos dieron unas hojas de bienvenida que más bien parecía el contrato de un curso que hubiéramos contratado. Finalmente, con la promesa de que mañana nos veríamos a primera hora en el curso, nos dejaron libres. Caminé hasta las escaleras, el lugar ya estaba casi vacío. Mientras, me preguntaba si los cientos de personas que vi a mi llegada también habían sido victimas del mismo procedimiento que yo. 

 

Algo no me cuadraba, algo estaba mal ahí, de eso estaba seguro. Por eso, y sin saber por qué, en lugar de bajar hacía la planta baja y salir del edificio, preferí subir al segundo piso. El lugar estaba casi abandonado, aunque pude percatarme de que había varios posters y publicidad sobre algún grupo religioso que no alcancé a identificar. La curiosidad me animó a subir un piso más, el cual estaba en completa oscuridad, lleno de polvo y cajas. Parecía una siniestra bodega. Me acerque más para descubrir que aquellos cartones contenían cientos de perfumes cuya calidad, de seguro, era baja. Yo me sentía intranquilo. De repente, escuche unos pasos que subían hasta donde me encontraba. La Altamirano, y dos sujetos más me habían encontrado, y no estaban muy contentos que digamos.

 

         ¿Qué hace usted aquí, no sabe que esta es una propiedad privada?. Dijo en tono enérgico uno de los hombres.

         Estoy buscando la salida, creo que me perdí. Contesté queriendo aparentar tranquilidad, aunque hasta el pretexto hasta a mi me sonó tonto.

 

Mientras, el otro sujeto revisaba mis posesiones. Revisaron mi teléfono celular, haciendo hincapié en la pregunta ¿Tu aparatito no toma fotos o video verdad?. (Obviamente no, pensé, si así fuera no estaría buscando trabajo). Incisivamente me preguntaban si no era periodista. No, soy abogado (de nuevo mentí, en realidad soy comunicólogo). Aun así, analizaron una a una las credenciales de mi cartera, me pidieron que me quitara el saco y en el colmo de la paranoia, hasta desarmaron la pluma que traía en la bolsa de la camisa. De seguro pensaban que venía de algún noticiero y que en mi bolígrafo podría traer una mini cámara. Por momento estos sujetos se dirigían de manera amenazante. Otro sujeto subió y entre ellos debatían sobre dejarme ir o no. La verdad tenía un poco de miedo y hasta comencé a imaginar lo peor. Afortunadamente, no sé si fue la actitud de desconcierto que tomé o mi buena suerte, pero después de minutos que me parecieron eternos me devolvieron mis cosas, no sin antes apuntar mi nombre y otros datos en un fólder que conservaron. Al salir de aquel edificio, el sol del mediodía me recibía animosamente. No pude evitar suspirar de alivio, dirigirme a toda velocidad hasta el metro Revolución y llegar a comer en la calidez y seguridad de mi casa.

 

Al caer la tarde de ese viernes, decidí conectarme a Internet. Sin animo escribí “Coordinación de Estrategias en Productividad S.A. de C.V.” en un buscador de la red y cual sería mi sorpresa al encontrar en una pagina lo siguiente:

 

<< Comunicamos a todas las personas en busca de empleo que existe una empresa que se dedica a publicar multitud de ofertas de empleo FALSAS con el objeto de captar gente para posteriormente intentar estafarles. Registran empresas con nombres y emails falsos que cambian constantemente para poder pasar desapercibidos y nos es difícil detectarlos. Este grupo de estafadores profesionales intenta captar el mayor número de gente posible usando ofertas de empleo falsas de muy diversos perfiles profesionales, para posteriormente citarlos para una supuesta entrevista, tras la cual sigue un curso de capacitación, que en realidad es una sesión de lavado de cerebro que dura una semana, en donde al final les piden dinero, y les ponen a vender perfumes, bajo promesas de futuros ingresos y empleo estable en la empresa. Es todo mentira.

 

El nombre de la empresa es "Coordinación de Estrategias de Productividad", o "C.O.D.E.E.P.", con sede en "Insurgentes Centro 56, Col Tabacalera, D.F.". Antes se hacían llamar también "Sistemas Empresariales Siglo XXI".

También hay otras empresas que usan el mismo modelo de estafa, como "Desarrollo Integral de Negocios Empresariales" o D.I.N.E. con sede en Paseo de la Reforma 122, piso 11, D.F., y otras.

 

Si alguna vez les citan en dichas direcciones, por favor no se presenten.>>

 

Tres días después, platicando con amigos de la Universidad saqué el tema en la platica. Una compañera también había asistido en alguna ocasión hasta ese lugar en el que efectivamente durante una semana le lavaron el cerebro. Con el cuento de que estaban probando su eficacia y a modo de prueba, mi amiga terminó vendiendo perfumes (aquellos que vi en las cajas) durante unos días más con la promesa de que estaba a punto de ser contratada. Obviamente, vendió algunos y terminó por mandar a los perfumes y a la ‘Coordinación de Estrategias en Productividad S.A. de C.V.’ al demonio.

 

Aun conservó la carta de bienvenida que me dieron en esta empresa, así como la experiencia tan rara de estar en una empresa fantasma, en medio de estafadores y traficantes del sinsabor del desempleo. 

 

Lo que acabas de leer, realmente me paso.

12 comentarios to “El fraude nuestro de cada día”

  1. hola, oye ps no se, pero esta chido eso d hablar de tu vida en tu spacio,mmm el mio no es acerca de eso, es mas como del mejor sentimiento que existe para mi, el desamor, me gusto muxo eso de las 50 cosas de ti

  2. el desamor es una excelente fuente de inspiración. aunq como todo arte a veces puede volverse un infierno.

  3. Esta muy interesante tu espacio…Saludox =)

  4. hola y perdon por mi falta de ortografia pero que chido tu espacio solo he leido poco en el y estoy sorprendida por la calidad de tu narrativa felicidades!!!

  5. pues mira yo tengo 16 y pues busque trabajo en una tienda de ropa y no se gana mal para que te arriesgas buscando trabajo en esos  lugares
    por que no mejor buscas un trabajo pequeño aunque no sea en el ambito profesional y en tu tiempo libre o de descanso buscas o tal vez con el tiempo te aciendan con lo que sabes por que si no lei mal ya terminaste la universidad  
     
    nos belmont

  6. pues mira yo tengo 16 y pues busque trabajo en una tienda de ropa y no se gana mal para que te arriesgas buscando trabajo en esos  lugares
    por que no mejor buscas un trabajo pequeño aunque no sea en el ambito profesional y en tu tiempo libre o de descanso buscas o tal vez con el tiempo te aciendan con lo que sabes por que si no lei mal ya terminaste la universidad  
     
    nos belmont

  7. HOLA QUE TAL OYE PUES YA TENEMOS ALGO EN COMUN YA FUIMOS A LA MISMA CITA Y EXACTAMENTE TODO ES EL MISMO PROCEDIMIENTO CON EL CUAL ACTUAN PARA DAR ESE TIPO DE FRAUDE Y ENGAÑOS  PERO AHORA LA EMPRESA SE LLAMA PROYECTO "DAR"  TAMBIEN TIENE LAS CONDICIONES DE UNA SEMANA DE CAPACITACION Y EN FIN LO MISMO QUE NARRASTE TU ASI QUE NO  NO ERES EL UNICO ENGAÑADO TODOS QUEREMOS SER PROFECIONISTAS Y SER ALGUIEN EXITOSO EN LA VIDA PERO POR PERSONAS COMO ESTAS NO PODEMOS EMPEZAR CUIDATE Y UN SALUDOTE

  8. BUENO, YO FUIA UNA EMPRESA SIMILAR LLAMADA EXEEM. EXELENCIA EJECUTIVA EMPRESARIAL UBICADA EN BALDERAS 96. LOS MISMITO JAJAJAJA, ESO FUE HACE ,MMMMM 4 AÑOS O MÀS, Y EN ESE TIEMPO LA VENTA POR PERFUME ERA DE $350.00 POR UNIDAD, DE VERDAD Q ESTAS PERSONA NO TIENEN SENTIMIENTOS, Y JUEGAN CON LA GENTE.BUENO ME RETIRO Y GRACIAS POR COMPARTIR TUS EXPERIENCIAS

  9. Aaaahhh no maaa a mi me acaban de hablar para ir el dia martes jajajajaLo bueno mi hermana al escuchar la direccion me dijo ke pedo, decidi buskar en internet y encontre este post. Esta genial que lo hayas subido ^^ Estoy tentada en ir y ver ke onda, obvio no voy a firmar nada ni decir nada vedirico sobre mi vida xD Nadamas para enterarme del chisme jajaja, ah pero mi cita es en el 5to piso :S Chale si en el 3er piso hay puras cajas entonces no me kiero ni imaginar lo ke habra en el 5to DxBueno pues ya vere ke pex, seguire vagando en tu blog xD ke stes bien.Salu2!


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