el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Cuando el desamor mata

“…la vida es tan dura, que hasta el más tierno romance puede transformarse en una autentica pesadilla”

 

Tenia meses con la idea bien fija en la mente. Un asesinato pasional, basado en una venganza que a su vez nació de rencores del pasado. Ella una chica vulgarmente normal, cuyo único pecado (si es que puede dársele este nombre) fue el de despreciar a uno de sus pretendientes. Él, el desechado de esta historia también era un chico normal, con la única excepción de que terminaría atentando contra la vida del objeto de su afecto.

 

Después de noches enteras de planeación y creación silenciosa, logré encajar de un modo más o menos coherente todas las ideas que hasta a mi habían llegado. Con un entusiasmo que venía de no sé dónde tome una pluma negra y un viejo cuaderno. Once días después le ponía ‘punto final’ a un manuscrito de casi cincuenta hojas llenas de errores y mala redacción, pero que al fin y al cabo me contaban la historia que necesitaba escuchar, y que básicamente me hablaba de la pureza del amor adolescente; pero también, de la confusión y rencores que el rechazo amoroso puede traer consigo. Quería hablar de que la vida es tan dura, que hasta el más tierno romance puede transformarse en una autentica pesadilla.

 

‘Con miedo al tiempo. Relato de una obsesión en primera, segunda y tercera persona’. Así le llamé. Se la mostré a un grupo de selectas amistades y la guardé en mi cajón de los escritos, esperando la oportunidad de que junto con otras historias semejantes algún día llegue a ser publicada como parte de un proyecto acerca del dolor que provoca el amar. Mientras escribía el relato mencionado, siempre me atacaba la misma duda ¿estoy contando algo verdaderamente verosímil?. La respuesta me llegaría al año siguiente, y me conformaría que como siempre: la realidad supera la fantasía.  

 

Y así fue. Sucedió en Monterrey, a finales del mes de febrero de este pintoresco 2006. Una joven y sus dos hermanos menores fueron atacados brutalmente. Ella logró sobrevivir después de recibir más de una docena de puñaladas… los pequeños murieron. Por si esto fuera poco, la trabajadora domestica de la casa fue secuestrada por un par de horas. El supuesto asesino, un joven cuya edad ronda los veinte años y que responde al nombre de Diego Santoy.

 

Una de las múltiples versiones, cuenta que él fue novio tres años de Erika Peña Coss, única sobreviviente del ataque. El mismo Diego, en una de sus primeras declaraciones, relató con lujo de detalle lo tormentosa que fue su relación y las muchas veces y maneras en las que ella le expresó su voluntad de darle fin a su romance. Sin importar los ruegos, la decisión de la joven seguía siendo la misma. No hace falta mucha inteligencia para darnos cuenta de que el joven Santoy estaba obsesionado. En semejantes circunstancias, ningún tipo de explicación justifican los actos ocurridos aquella mañana en Monterrey. ‘Él es muy celoso e inseguro’, ‘Jamás entendió que ya no podíamos estar juntos’, dijo Erika en alguna entrevista.

 

Dice la opinión pública que todo se trato de un pacto suicida. Que el rechazo fue lo que motivo a este joven al asesinato de dos niños, y también a intentar acabar con la vida de Erika. El domingo pasado Diego cambió su versión completamente. Ahora resulta que la victima en realidad era la asesina y que la madre de ella era la amante de Santoy. Más y más contradicciones acabaron por convencer a medio país (y de paso al juez) de que él, y nadie más que él, es el responsable de aquellos crímenes.

 

Y de estos asesinatos se seguirá hablando un buen tiempo. Surgirán teorías que al fin y al cabo, no devolverán la vida a los pequeños hermanos Santoy; y ante todo, una pregunta sigue flotando siniestramente en el frío de la noche ¿Es el desamor, un motivo suficiente para matar? ¿Verdaderamente el dolor que provoca un ‘no te amo, pero te quiero como amigo’ se cura con quitarle la vida al (o la) culpable?. No he vivido mucho, quizá no he amado lo suficiente, pero estoy bien seguro de que nada tiene el valor suficiente como para cortar la existencia de nadie. Y estoy convencido, Diego también lo sabia.

 

No quiero decir que ser despreciado, rechazado o abandonado por las chocarreras fuerzas del amor sea fácil. Al contrario. Yo mismo he sufrido incontables ocasiones la crueldad del desamor y sus secuaces. He rogado por causas perdidas, llorado, dejado de dormir, perdido mi dignidad, y de más cosas inmensionables, pero matar por desamor es algo que todavía no me pasa por la cabeza, y que dudo, lo haga.

 

Sería interesante, después del revuelo causado por este caso en los medios, ver si el porcentaje de rechazos y rompimientos en las relaciones sentimentales se mantiene igual o disminuye. ¿Quién, ya sea hombre o mujer, no pensará dos veces en decirle ‘no’ a sus respectivos prospectos después del ataque de Monterrey? ¿quién nos garantizará que no estamos rechazando a un imitador de Diego Santoy?. Patologías, traumas de la niñez, trastornos psicológicos… ¿y usted, cuál padece?.

 

Podemos culpar a la sociedad, a la juventud, a la música de Panda, a mi relato que aun permanece en el anonimato, o a Fox. Lo verdaderamente cierto es que este caso no es aislado, y que crímenes pasionales siempre ha habido. Uno de los principales regalos que posee el ser humano es la capacidad de amar, pues bien, somos tan tremendamente desgraciados y tontos que hasta eso se nos echo a perder. Si el amor es un juego, de seguro se parece a la ‘ruleta rusa’.

 

Me retiro a dormir. Temiéndole a Drácula, al coco y ahora también al amor. Ustedes también cuídense. No vaya a ser que se enamoren o enamoren a un psicópata. Cosa de todos los días. Yo soy un poco celoso y compulsivo, de una vez les aviso.

2 comentarios to “Cuando el desamor mata”

  1. Jajajajajajaja "Fox tiene la culpa"… Jaja para no variar. Ay nuestro repositorio de errores, claro coo el es la figura pública de lo que NO se debe hacer, pues qué mas dá que Fox tenga la culpa.
     
    No soy de muchas palabras, y tampoco me he fijado en qué fecha tiene éste post, seguramente fué a poco menos de una semana de los hechos. Desde hace algún tiempo estoy enojado con ésta novela qeu han hecho los medios tanto de la Mataviejitas como de la pareja regia. No sé de dónde pero en algún momento aprendí a ser escéptico. ¿Cómo sé que televisa o tv Azteca están aprovechando para hacer de éstos dos casos un distractor sobre materias en las que de verdad deberían estar mejor enfocadas? Digo, si los gigantes de la comunicacióntienen el poder de magnificar todo lo que pongan en sus pantallas, y por ende minimizar todo lo que no este en ellas, ¿cómo sé que de verdad ésos casos son lo más importante que hay para contar en éstas fechas?
     
    … Ya me salí del tema, pero a lo que iba con tod ésto es: Sí, asesinatos cómo éste siempre los habrá. ¿Y?
     
    P.D. Yo soy impulsivo y posesivo. Ñaca-ñaca.

  2. lo de los medios es real, aunq tampoco debemos satanizarlos tanto. en lugar de escepticismo, yo prefiero optar por divertirme (y asombrarme) de la cantidad de cosas que pasan en este país que es tan surrealista que cautiva.
     
    todo es posible en una sociedad como la nuestra. además, prefiero conocer historias de este tipo, a saturarme de los insultos que entre candidatos se vierten cada tres segundos.
     


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