el incomprensible mundo de gabriel revelo
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Lo bueno es que el vecino se dice nuestro amigo

Dígame entonces presidente Bush, ¿tendrá una mínima idea de lo qué se siente ser un migrante? 

 

Acabo de apagar el televisor. Después de ver la misma imagen cerca de seis veces sigo cuestionándome que tanto porcentaje le corresponde a este mundo de ‘seria realidad’ y que tanto de ‘bromas y chistes del destino’. Por desgracia, hoy es de esos días en los que la existencia se ha convertido en un gran circo surrealista. Porque definitavemente, usted señor Bush, tiene un descaro del tamaño de Texas.

 

Mire que pasearse, tan sonriente y como si nada pasara por nuestras sagradas ruinas mayas de Chichén Itzá, en compañía de su homónimo mexicano y del primer ministro canadiense Stephen Harper con motivo de la ‘Cumbre Trilateral’, es algo que tendría que haber pensado dos veces. No me mal interprete señor presidente, le pido que no piense en mi como un nacionalista, al contrario. Usted y cualquier persona de este mundo tiene el derecho de admirar estos templos hoy patrimonio de la humanidad. Mi coraje hacía su persona es un poco más complejo. ¿Cómo se atreve a convertir la Riviera Maya en un bunker armado? ¿acaso usted mismo se sabe tan odiado que hasta teme por su vida en un país que se supone es amigo?. Gracias a los medios, tan poderosos hoy en día, me he enterado que en cuanto su tan digna persona visita otro país inmediatamente surgen las protestas. Dígame entonces presidente Bush, usted que ha sentido el rechazo de otra raza, pero que con todo sigue siendo el hombre más poderoso y protegido del mundo ¿tendrá una mínima idea de lo qué se siente ser un migrante? 

 

Aunque parezca lo contrario mi intención no es faltarle al respeto, mucho menos dudar de su inteligencia. Por eso doy por sentado que usted es consciente de que en este preciso momento, justo cuando usted respira el aire del caribe mexicano, en el congreso de su país se busca aprobar la propuesta HR4437, también conocida como ley Sensenbrenner. No quiero caer en el juego de aquellos moralistas que predican y se meten en los asuntos internos de otras naciones, en parte porque no quiero ser como usted. Pero digame, ¿realmente era necesario llegar a estas instancias? ¿en algún espacio (seguramente vacío) de su pensamiento cree fehacientemente que la solución a los problemas migratorios de la frontera sur de los Estados Unidos es considerar a millones de migrantes y a quienes los emplean como delincuentes? 

 

Sé que el tema migratorio tiene muchas vertientes. Que la solución tendrá que venir de acuerdos y acciones conjuntas entre su gobierno y el mexicano. Pero también sé que la construcción de un muro a lo largo de su frontera sur no es la solución, que de antemano y sin respeto le digo, es una reverenda estupidez. A lo largo de sus discursos se ha referido al pueblo mexicano como su amigo, pues bien ¿qué clase de amigo pone un muro en la entrada de su casa para evitar a toda costa que nos acerquemos a él?. Una vez más, permítame suponer cosas. Estoy casi seguro que las marchas de millones de latinos en Los Ángeles, Chicago, Nueva York y Houston, por mencionar algunas, le han caído muy mal. ¿Será que tanto español ya no le es tan agradable?. ‘El gigante ha despertado’ gritaban miles de latinos en las ciudades de su país, y lo peor para usted, es que la mayoría de los estadounidenses consideran que la amnistía es la mejor opción antes que construir un muro y que su respetabilísima y honorable nación esta construida en buena medida por el esfuerzo de trabajadores migrantes que día a día contribuyen a engrandecer su patria. Sé que usted, que ve armas de destrucción masiva dónde no las hay, encontrará estas palabras incomprensibles e insensatas.

 

Lamentablemente hay personas igual de tontas que usted. Enfermos y amargados que vigilan la frontera con rifles y armas de mediano alcance buscando el menor indicio de migrantes para disparar a diestra y siniestra con el objetivo de matar. Eso es fascismo Señor Bush, esos si son delincuentes, y primero debería de ocuparse de ellos y dejar a la gente trabajadora ganarse la vida.

 

De seguro he fracaso en mis intentos de hacerlo entender la situación. Al menos, me queda el consuelo de que en unos días habrá un paro nacional de migrantes en Estados Unidos, y ya veremos como les va ese día. Lo dejo Mr. Bush, tengo mejores cosas que hacer (como pasear al perro, por ejemplo). Lo dejó en compañía de un agradable paisaje caribeño, disfrútelo. Le recomiendo una cerveza mexicana bien fría para disfrutar de este paradisíaco sol. Aquí si sabemos ser amigos y buenos anfitriones. Por cierto, ignore los gritos de protesta que se escuchan a lo lejos.        

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Una respuesta to “Lo bueno es que el vecino se dice nuestro amigo”

  1. "Lo dejo Mr. Bush, tengo mejores cosas que hacer (como pasear al perro, por ejemplo)".
     
    Jajajajaja, rifadísimo el Revelo. 😀


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